Ellos las matan. Ellas mueren.

Es primavera pero hace frío. En las aceras los termómetros no superan los 8 grados. Son las 11 de la noche y Ella entra en la Comisaría de Policía de la calle Churruca, en Getafe. La acompañan su madre, dos amigas y el quebranto del dolor encendido como una antorcha en medio de la noche. Su brazo inmovilizado por un vendaje reafirma la angustia de los insultos y las vejaciones. Ella ha decidido dejar de maquillarse las heridas mientras la vida se le escurre entre los dedos de sus manos doloridas. Una voz grave la reclama, Ella deja su asiento y se enfrenta, valiente, al miedo que él le metió entre ceja y ceja. Cuenta todo, hija. Todo -le dice la madre entre suspiros-. Una hora más tarde Ella vuelve a la sala, nos vamos a casa -dice entre el alivio y la desolación- dos coches de policía vienen con nosotras. Lo van a detener. La madre se pone en pie y camina arrastrando los pies hasta la salida. Pero que le quiten la llave -dice- a ver si cuando lo suelten vuelve a casa y nos mata a las dos.

Hundida en el qué sé yo.

Destrozada en el sillón…

… con la cara hinchada por algo más que la tristeza.

Ay dolores – Reincidentes-

Mujer maltratada

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Una respuesta to “Ellos las matan. Ellas mueren.”

  1. Julia Says:

    Ya ves… a veces Dolores cambia su nombre por Libertad…

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