El éxito de la mano de la banalización de la información

Texto, una galería de fotos de calidad, vídeos ilustrativos y bien elaborados, enlaces externos relacionados con la noticia que sirven para aumentar el grado de documentación, infografía interactiva, la posibilidad de interacción por medio de comentarios, encuestas, votaciones y la opción de compartir esa información en las redes sociales o de enviarla por email, son las características que, según el periodista del grupo PRISA, Jorge Heili, deberían tener las noticias en la web. Parece el cóctel perfecto para alcanzar el éxito deseado, sin embargo, esto no ocurre siempre así. Observando los espacios que todos los medios digitales reservan para la exposición de sus estadísticas, que suelen contemplar las noticias más vistas o más enviadas en medios españoles como elpaís.com o elmundo.es o las más blogueadas o enviadas por email en el norteamericano The New York Times, podemos constatar dos hechos de una manera muy clara. Muy poco importa la cantidad de elementos multimedia que tenga un noticia en términos de visitas pues, lógicamente, cuando el lector decide pinchar una noticia lo hace por la curiosidad o el interés que en él ha suscitado el titular, algo que no varía del esquema tradicional de la prensa escrita donde un buen titular puede motivar al lector a lanzarse a la lectura.

A pesar de los empeños de los eruditos de los medios digitales y de su gusto por preconizar el apocalipsis de la prensa tradicional, nos encontramos aquí  con una característica compartida por ambos, un fino hilo en el que se encuentran como dos medios complementarios y necesarios. Cuando el lector fija su atención en esas letras gruesas y bien diferenciadas que suponen la puerta a una información a un solo clic, este sólo tiene acceso al nombre del profesional que ha elaborado el trabajo periodístico, la sección en la que se encuentra o la hora en la que ha sido expuesta o actualizada, según el medio. Ni rastro de todo ese montón de innovadores elementos multimedia que luego harán de la noticia, y eso es imposible negarlo, una información más clara, más dinámica y más ágil… pero también un entramado de elementos en los que el texto queda relegado a un discreto segundo plano. ¿Quién tiene el tiempo o las ganas necesarias como para leer 500 líneas de texto cuando puede estar “igualmente informado” contemplando un buen trabajo audiovisual? En definitiva, un titular bien elaborado, ingenioso o amarillista de una noticia cualquiera o el plus de interés que genera un hecho muy relevante, impactante o de mucha actualidad, son los elementos clave que marcan el éxito de una noticia en cualquier medio, ya sea tradicional o digital. Respecto a la trivialidad de las noticias que muchas veces muestran los medios digitales y la falta de rigor en lo que a jerarquización de la información se refiere, la periodista Tíscar Lara, apunta lo siguiente en su blog: ”cuando en el papel la jerarquización se dibujaba horas antes de su consumo popular, la construcción de la portada se regía por aquello del y otra suerte de valores abstractos. Cuando se sabe al minuto qué noticias son las más leídas, como ocurre en los digitales, la tentación es demasiado concreta como para dejarla escapar. Los medios suelen mostrar preocupación en público por que las noticias de Britney Spears sean las más leídas, pero no deja de ser un discurso hipócrita cuando no se asume la responsabilidad de convertir en noticia lo que probablemente no lo sea, por mucho tirón que ésta tenga en el ancho de banda”. Los agregadores de noticias, como el español Menéame, surgieron precisamente con el objetivo de resistir a la trivialidad de los contenidos en los medios digitales y en un intento colectivo de rescatar de la red trabajos realmente atractivos en forma y contenido para compartirlos con la comunidad. La triste realidad es que estos sitios de noticias se han visto contaminados por las rentas de la superficialidad y, aunque no las generan, seleccionan cada día noticias más estúpidas.

Al igual que en la prensa tradicional, donde no es igual posicionar una noticia en una página par o impar o en la zona superior o inferior, la jerarquización de la información tiene una gran relevancia en los medios digitales. Una noticia que abre la página tiene muchos más lectores potenciales que una información menos accesible. Las franjas horarias son también determinantes en este aspecto. Durante la mañana, las noticias de corte más informativo, sobre temas políticos o económicos, copan las partes superiores de las ediciones digitales de los periódicos. Para la tarde se reservan los contenidos de cultura, sociedad y los reportajes más ágiles. La cosa cambia, aunque no estrepitosamente, cuando las estadísticas se refieren a las noticias más enviadas, aquéllas que el lector ha leído a conciencia y que ha estimado oportunas para mostrar a los otros. Los temas que se llevan la palma siguen siendo, por lo general, o de mucha actualidad o temas curiosos o que rozan la banalidad como las fotogalerías de secciones como Gente o Televisión. En definitiva, nos encontramos ante el debate de siempre en lo que podríamos llamar el éxito de las noticias-basura en medios con una gran trayectoria de calidad periodística. ¿Los lectores leen noticias banales porque son muchas de las que hay o son esos mismos lectores los que, llevados quizá por la pereza, prefieren informaciones con menos contenido intelectual?

Una respuesta to “El éxito de la mano de la banalización de la información”

  1. jorgeheili Says:

    Estimado amigo, quisiera aclarar que no estoy diciendo que con esos elementos multimedia se alcanzará el éxito, sino que todo eso es parte de este nuevo universo.

    He trabajado en 7 periódicos de distintos países intentando integrar las redacciones del papel con la WEB, y la conclusión es que sin este cambio de estructura mental en el funcionamiento de una redaccion no hay camino posible.

    Quiero decir, mientras sigamos pensando que solamente la gente se rige por el titular al igual que la prensa escrita, es lo que estamos viendo: los niveles de penetración de los periódicos en la nueva vida digital de las generaciones nativas, continúan en retroceso.

    No se trata de plataformas, porque con la misma política, así como creo que el soporte papel como distribuidor de noticias se muere, a las versiones digitales les ocurrirá lo mismo si no se adaptan a los usos de los nativos digitales.

    Y en esto, mi estimado, yo también soy un dinosaurio que no comprende hacia dónde vamos. Estoy tan perdido como un redactor jefe de periódico en una sala multimedia…

    Cordial abrazo y gracias por citarme

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